lunes, 24 de octubre de 2011

Las familias de pacientes con Alzhéimer piden que exista una Política Estatal para la enfermedad

La Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzhéimer y otras Demencias (CEAFA), solicitaron a través de una rueda de prensa, una Política de Estado de Alzhéimer para hacer frente a las necesidades que genera la enfermedad, cuyo coste medio por persona asciende a unos 30.000 euros anuales.
Según la noticia recogida por Radio Televisión Española, la campaña que tiene como lema ‘Cada diagnóstico, una persona’, trata de reivindicar el carácter humano que hay detrás de una enfermedad que afecta tanto al paciente como a la familia que le rodea. Según Arsenio Hueros, presidente de CEAFA, "esos 30.000 euros se reparten en tres aspectos: el sueldo de las personas que cuidan al enfermo, las medicinas que no cubre la seguridad social y, por último, los costes indirectos como por ejemplo formar a los ciudadores de los enfermos".
Tal y como reflejan los datos ofrecidos por la Confederación, la llamada enfermedad del siglo XXI afecta ya a 3,5 millones de personas en España y en 20 años podrían ascender a 7 millones, lo que supondría un coste anual de 48.000 millones de euros. El Alzhéimer es una enfermedad que no deja de crecer, ya que cada diez minutos se diagnostica un nuevo caso.
El presidente de CEAFA, insistió en la necesidad de esa Política de Estado que "considere esta enfermedad como una prioridad sociosanitaria de primera magnitud". "Esta política debería contemplar tanto la protección jurídica y la investigación, así como la formación y capacitación de los profesionales", explicó Hueros. "Debe centrarse en las personas afectadas, debe ser integradora y deben estar implicados todos los actores", insistió.
Por otro lado, el colectivo reivindicó una ampliación de la Ley de la Dependencia, ya que el 60% de las personas dependientes en España padece Alzhéimer.

Un indicio más de que el Alzhéimer es una infección, al igual que la enfermedad de las ‘vacas locas’


Conforme se van haciendo públicas más investigaciones sobre el posible origen del Alzhéimer, más corrientes la señalan como una enfermedad que cuenta con un origen infeccioso, sin causa conocida, al igual que la enfermedad de las ‘vacas locas’.
Según la noticia publicada por el diario El Mundo, Claudio Soto, de la Universidad de Texas y Joaquín Castilla del CIC, introdujeron extractos de cerebro de una persona que padece la demencia senil en los cerebros de ratones. Como consecuencia, en el cerebro del ratón se formaron depósitos de la proteína beta-amiloide, característica de la enfermedad. "Nuestros resultados sugieren que algunas de las anomalías cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer pueden ser inducidas por un mecanismo de transmisión similar al que ocurre en las enfermedades espongiformes transmisibles también llamadas enfermedades priónicas", explicó Castilla.
Entonces, ¿se podría afirmar que el Alzhéimer es una enfermedad infecciosa? La diferencia entre una enfermedad infecciosa y el Alzhéimer es que en las primeras el proceso de acumulación de priones en el cerebro del individuo infectado causa su muerte, mientras que en caso del Alzhéimer no. "El principal problema a la hora de clasificar a la enfermedad de Alzheimer como una enfermedad infecciosa radica en la ausencia de modelos adecuados que reproduzcan cada uno de los procesos patogénicos de la enfermedad. Si bien hemos demostrado que el principal evento, la formación de placas amiloides, puede reproducirse artificialmente de forma similar a lo que ocurre en una infección de priones, extrapolar este dato a que la enfermedad de alzhéimer es una enfermedad infecciosa es aún prematuro", finalizó el investigador.


lunes, 17 de octubre de 2011

2011, año internacional de la investigación en Alzheimer

La plataforma Alzheimer Internacional 2011, promovida por la Fundación Reina Sofía y la Fundación Pasqual Maragall, está dedicando este año a la difusión del Alzheimer como enfermedad y como problema relevante en la sociedad. Los objetivos de la plataforma, según su página web, es fomentar el debate entre especialistas e investigadores y que España se convierta en un país líder en cuanto a la investigación de la enfermedad degenerativa. Además se pretende apoyar a las asociaciones familiares y a los propios enfermos para mejorar su calidad de vida y sensibilizar sobre la importancia de una fuerte investigación científica.
Alzheimer Internacional 2011 lanzó esta campaña publicitaria, que ya está considerada como uno de los mejores anuncios, por su capacidad para transmitir los sentimientos de los enfermos.

 

Los investigadores sugieren que la privación del sueño aumenta el riesgo de padecer Alzheimer

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Washington y publicado en una edición de la revista Archives of Neurology, ha demostrado que los niveles de meta amiloidea,  un producto que se considera marcador de la enfermedad de Alzheimer, aumentan de día y se reducen a lo largo de la noche. Es decir, que un mejor sueño podría ser útil para reducir el riesgo de Alzheimer
Este hallazgo está aún en fase preliminar, según afirmaron los propios investigadores, pero podría sugerir una relación entre la privación de sueño y el riesgo de desarrollar la enfermedad que deteriora al cerebro.
"Hace tiempo sabemos que una privación significativa del sueño tiene efectos negativos sobre la función cognitiva del cerebro comparables con los de la intoxicación por alcohol", apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad el Dr. Stephen Duntley, profesor de neurología y director del Centro de Medicina del Sueño de la universidad. "Pero recientemente se ha hecho aparente que la interrupción y la privación de sueño prolongadas podrían realmente tener mucho que ver en los procesos patológicos que subyacen a las enfermedades. Esta conexión con la enfermedad de Alzheimer aún no se ha confirmado en humanos, pero podría ser muy importante".
"En las personas sanas, los niveles de beta amiloidea se reducen a su punto más bajo unas seis horas tras el sueño, y vuelven a su punto más alto seis horas tras el máximo de vigilia", explicó en el comunicado de prensa el Dr. Randall Bateman, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis.
"Observamos muchas conductas distintas, y las transiciones entre sueño y vigilia fueron los únicos fenómenos que se correlacionaron firmemente con el aumento y la reducción de la beta amiloidea", añadió. Bateman y otros de los investigadores hallaron que este comportamiento era más prevalente en las personas saludables y jóvenes, y menos pronunciado en adultos mayores que sufrían de periodos de sueño más corto o con más interrupciones.
Los niveles de beta amiloidea en los adultos mayores con Alzheimer parecen ser constantes, lo que sugiere una posible relación entre la falta de sueño y las probabilidades de una persona de desarrollar la enfermedad, según informó el equipo.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dividieron a los participantes del estudio en tres grupos: Personas a partir de los 60 que obtuvieron resultados positivos en pruebas para la presencia de placas de beta amiloidea en el cerebro. Por otro lado, gente a partir de los 60 que no tenían placas de beta amiloidea. Y por último, personas sanas entre los 18 y los 60 años de edad.
Usando una serie de punciones, los investigadores monitorizaron los niveles de beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de los participantes cada cuatro horas durante hasta 36 horas. En ese tiempo, también grabaron las actividades de los participantes y monitorizaron su actividad cerebral. Así se delimitó cómo actúan los niveles de placas en los problemas de sueño. Aunque esto supone un avance en las investigaciones, los científicos implicados dijeron que se hace necesaria más investigación a este respecto.

domingo, 16 de octubre de 2011

Congreso internacional de la investigación sobre el Alzheimer

Este año puede ser decisivo en la lucha contra el Alzheimer, una enfermedad que crece de manera exponencial, ya que el 50% de los mayores de 85 años la padecen, lo que supone que en el mundo, son en torno a 36 millones las personas afectadas. Y es que el 2011 es el año de la investigación en Alzheimer. Con esta intención como telón de fondo, Madrid acogió el congreso internacional Global Alzheimer´s Research Summit, organizado por la Fundación Reina Sofía y la Fundación Pasqual Maragall. Ponentes de más de 11 países, entre ellos, Inglaterra, India, Japón o México, pudieron compartir las distintas prácticas profesionales e investigaciones que llevan a cabo para combatir la enfermedad.
El objetivo principal del proyecto es fomentar la investigación del Alzheimer y otras enfermedades relacionadas para avanzar en especial en el conocimiento de sus causas, mejorar un diagnóstico precoz y hallar tratamientos efectivos que permitan reducir el número de personas afectadas. El diagnóstico precoz es un aspecto clave para parar el avance de la enfermedad, en la medida de lo posible. Al diagnosticar la enfermedad en la primera de sus fases, genera la oportunidad de frenar la propagación, aunque no del todo, ya que se trata de una enfermedad degenerativa.
En cuanto a las conclusiones del congreso en materia de investigación técnica y científica, los expertos son optimistas. Desde hace 10 años se busca el remedio para su cura, todo con resultado negativo. Los científicos reunidos en el congreso insistieron en que de todo lo que se ha fallado, hay que aprender y permite encaminar y enfatizar las investigaciones y las terapias farmacológicas.
En relación al área de la asistencia no farmacológica a los enfermos, más de 1.700 profesionales en este sentido, incluidos familiares de afectados, se reunieron para poner en común distintos proyectos q se organizaron, para evaluar sus efectos y resultados.

viernes, 14 de octubre de 2011

Un acercamiento a la enfermedad


Mucho se está hablando estos días de la enfermedad del Alzheimer, una forma de demencia que se suele encontrar en las personas más mayores de la sociedad. Se trata de un trastorno grave que es degenerativo y que afecta a las partes del cerebro encargadas de controlar el lenguaje, el pensamiento y la memoria. 
Han sido muchas las investigaciones que se han llevado a cabo para intentar ofrecer un tratamiento eficaz, pero lo cierto es que a día de hoy, aún no se sabe la causa que genera la enfermedad ni hay un tratamiento para su cura. Las medicinas sólo pueden, a día de hoy, intentar retrasar lo máximo posible la velocidad de propagación. En el Alzheimer hay distintos niveles de gravedad. Estas tres fases tratan de acotar los trastornos que generan la enfermedad, pero inevitablemente, el enfermo irá pasando de un periodo a otro, ante la impotencia de los familiares. 
La demencia es un trastorno que afecta a los recuerdos a corto plazo, lo que dificulta a las personas ser capaces de llevar a cabo las actividades más habituales. Por ello, se recomienda a los pacientes y a sus familiares que adquieran una rutina diaria, una serie de actividades que desarrollen por ellos mismos. Así, se pretende que acciones como afeitarse, peinarse o hacer la cama, no caigan en el olvido.

Entre los síntomas más habituales del Alzheimer está la dificultad para aprender nuevos conocimientos, para recordar ciertos aspectos del pasado, pero sobre todo, del pasado más cercano, la dificultad de expresarse o para realizar actividades que requieran una habilidad motora. Los pacientes además, sufren cambios en la personalidad y en el humor, volviéndose más agresivos o sufriendo ataques de ansiedad o depresión.
La mayoría de los casos de demencia no son reversibles, como es el caso del Alzheimer, la enfermedad del Parkinson o la demencia por cuerpos de Lewy. Por otro lado, están las demencias de causa vascular, es decir, demencias generadas por lesiones en los vasos del cerebro, por hemorragias o infartos. Es habitual que el paciente sufra una demencia mixta, que tengan una enfermedad degenerativa y una lesión cerebrovascular.
Sea como sea, lo cierto es que el Alzheimer se está convirtiendo en una de las mayores preocupaciones de la sociedad. Según datos recientes, la frecuencia de la demencia se duplica cada cinco años, a partir de los 65 años. Las estadísticas revelan que un 30% de los pacientes mayores de 85 años tienen demencia, la mayoría del tipo Alzheimer. Con estos datos, son muchas las parcelas de la sociedad que se están concienciando del problema y poniendo medios para que las investigaciones médicas en búsqueda de un tratamiento asciendan.