Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Washington y publicado en una edición de la revista Archives of Neurology, ha demostrado que los niveles de meta amiloidea, un producto que se considera marcador de la enfermedad de Alzheimer, aumentan de día y se reducen a lo largo de la noche. Es decir, que un mejor sueño podría ser útil para reducir el riesgo de Alzheimer
Este hallazgo está aún en fase preliminar, según afirmaron los propios investigadores, pero podría sugerir una relación entre la privación de sueño y el riesgo de desarrollar la enfermedad que deteriora al cerebro.
"Hace tiempo sabemos que una privación significativa del sueño tiene efectos negativos sobre la función cognitiva del cerebro comparables con los de la intoxicación por alcohol", apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad el Dr. Stephen Duntley, profesor de neurología y director del Centro de Medicina del Sueño de la universidad. "Pero recientemente se ha hecho aparente que la interrupción y la privación de sueño prolongadas podrían realmente tener mucho que ver en los procesos patológicos que subyacen a las enfermedades. Esta conexión con la enfermedad de Alzheimer aún no se ha confirmado en humanos, pero podría ser muy importante".
"En las personas sanas, los niveles de beta amiloidea se reducen a su punto más bajo unas seis horas tras el sueño, y vuelven a su punto más alto seis horas tras el máximo de vigilia", explicó en el comunicado de prensa el Dr. Randall Bateman, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en San Luis.
"Observamos muchas conductas distintas, y las transiciones entre sueño y vigilia fueron los únicos fenómenos que se correlacionaron firmemente con el aumento y la reducción de la beta amiloidea", añadió. Bateman y otros de los investigadores hallaron que este comportamiento era más prevalente en las personas saludables y jóvenes, y menos pronunciado en adultos mayores que sufrían de periodos de sueño más corto o con más interrupciones.
Los niveles de beta amiloidea en los adultos mayores con Alzheimer parecen ser constantes, lo que sugiere una posible relación entre la falta de sueño y las probabilidades de una persona de desarrollar la enfermedad, según informó el equipo.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dividieron a los participantes del estudio en tres grupos: Personas a partir de los 60 que obtuvieron resultados positivos en pruebas para la presencia de placas de beta amiloidea en el cerebro. Por otro lado, gente a partir de los 60 que no tenían placas de beta amiloidea. Y por último, personas sanas entre los 18 y los 60 años de edad.
Usando una serie de punciones, los investigadores monitorizaron los niveles de beta amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de los participantes cada cuatro horas durante hasta 36 horas. En ese tiempo, también grabaron las actividades de los participantes y monitorizaron su actividad cerebral. Así se delimitó cómo actúan los niveles de placas en los problemas de sueño. Aunque esto supone un avance en las investigaciones, los científicos implicados dijeron que se hace necesaria más investigación a este respecto.
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